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3 de octubre de 2014

La felicidad de los recién casados se agota a los dos años.

Experta señala que las personas suelen acostumbrarse a lo positivo, hasta llegar a un punto que la felicidad disminuye
Buenos Aires (EFE) Las personas felices son más creativas, ricas y sanas que las que no lo son, pero la felicidad por acontecimientos, como contraer matrimonio o recibir un aumento salarial, tiene fecha de caducidad. Según la psicóloga social Sonja Lyubomirsky, este tipo de alegría sólo duraría por dos años.

Para Lyubomirsky, los seres humanos tenemos una gran capacidad de "adaptación hedonista", que consiste en acostumbrarse a todo lo positivo que nos ocurre. "La felicidad provocada por estos eventos suele expandirse por algún tiempo, la ciencia calcula un máximo de dos años, después la felicidad disminuye y se tiene que buscar otro estímulo que vuelva a dispararla", afirmó durante el Simposio Vida Activa y Saludable de la Serie Científica Latinoamericana.

Esa adaptación permite explicar también, según Lyubomirsky, los resultados de un estudio que reveló que las personas que expresan agradecimiento una vez a la semana son más felices que las que dan las gracias frecuentemente. "Cuándo se agradece tantas veces a la semana parece que se vuelve un hábito y entonces ya no te sientes tan feliz", dijo la experta.

La especialista defendió que la felicidad tiene grandes beneficios para la salud, entre ellos la mejora del sistema inmunológico y una mayor resistencia hacia el estrés y el trauma.

"Las personas más felices tienen menos riesgos de padecer ataques cardiovasculares o infartos, además de tener menos posibilidades de morir de distintas causas que van desde lo orgánico hasta accidentes de autos", agregó.

Las ventajas de ser una persona feliz se extienden también al ámbito laboral y al afectivo, opinó Lyubomirsky al señalar que quienes gozan de esa característica tienen mejores trabajos y sueldos, son más productivos y creativos y tienen más amigos, apoyo social y más posibilidades de casarse y tener buenos matrimonios.

Fuente: http://elcomercio.pe

7 de agosto de 2014

¿Por qué las canciones te hacen sentir tantas emociones?


La música es capaz de llevarte por una montaña rusa de emociones. Una canción puede fácil hacerte sentir como un ser invencible o llevarte hasta las profundidades de la depresión, todo en cuestión de minutos. Por lo tanto, no se puede negar la capacidad de música para jugar las emociones. Pero cómo identificar qué tipo de melodías desencadenan las emociones más claras, cómo alegría, ira, miedo, entre otras.

Un estudio desarrollado por Jacob Jolij, profesor de Psicología Cognitiva y Neurociencia de la Universidad de Groningen, y el servicio de streaming Spotify, muestra el impacto de ciertas canciones en el patrón emocional de las personas.

Felicidad: Katy Perry, "Birthday"  >>>>>Ver vídeo

Las canciones alegres se caracterizan principalmente por tener un ritmo fuerte, letras positivas y están en un tono mayor. En el caso de ‘birthday’, su melodía dinámica e intensa fomenta movimientos más activos en la persona. Además, produce una liberación de dopamina, que es buena para el estado de ánimo.

Por otra parte, algunas investigaciones sugieren que la nota principal de la canción inconscientemente genera una sensación de tono decreciente. Una característica que, en la vocalización humana y animal, afirma dominio y confianza.

Tristeza: OneRepublic, "I Need"  >>>>>Ver vídeo

Las canciones tristes son más lentas y en un tono menor, teniendo letras con una temática más negativa.

Este tono presente en "I Need" inconscientemente trae a la memoria una modulación creciente, que se asocia con la derrota y la incertidumbre.

Optimismo: American Authors, "Best Day of My Life"  >>>>>Ver vídeo

Para los psicólogos el optimismo no es una emoción que se construye naturalmente en la persona, pero es una emoción que se aprende a experimentar con el tiempo.

Para transmitir optimismo se requiere felicidad, por lo que este tipo de canciones comparte muchas características con las que transmiten alegría: tono mayor, ritmo dinámico. Sin embargo, las letras son más importantes aquí, ya que proporcionan el contexto adicional para crear la sensación de que todo saldrá tal como se planea.

Ira: David Guetta, "Bad"  >>>>>Ver vídeo

La ira es una emoción básica. Es negativa, y como tal, asociada con canciones en un tono menor. Sin embargo, a diferencia de la tristeza, la ira es lo que se llama una emoción de aproximación: implica movimiento, al igual que la felicidad.
Con estos factores dentro se tiene la forma perfecta de canalizar los sentimientos de enojo: melodías intensas con un ritmo fuerte, en un tono menor.

Superar el miedo: Coldplay, "Magic"  >>>>>Ver vídeo

El miedo es una emoción negativa que se caracteriza por una respuesta de estrés que te prepara para una reacción de 'lucha o huida'.

En la edad moderna, a menudo experimentamos las mismas respuestas de estrés en situaciones donde luchar o huir no es beneficioso, tales como una entrevista o presentación. Con el fin de superar el miedo, la primera cosa que se necesita hacer es minimizar la respuesta al estrés, seguido de organizar los pensamientos internos.

Por lo tanto, este tipo de música tiene que ser lenta, relajante, pero con acordes mayores para evocar sentimientos positivos. Además, deben tener letras que se encarguen de bloquear los pensamientos negativos.

Entusiasmo: Avicii, "Wake Me Up"  >>>>>Ver vídeo

Las hormonas que se presentan en el cuerpo cuando te encuentras emocionado, tales como la adrenalina y las endorfinas, provocan que las personas tengan ganas de escuchar música que es positiva. Por lo general este tipo de melodías están en tono mayor, pero con una gran intensidad y un ritmo más fuerte que las típicas canciones  alegres.

Lo curioso de este tipo de canciones es que sus letras no son tan importantes como lo son para los demás.

Nostalgia: John Legend, "All of Me"  >>>>>Ver vídeo

‘All of Me’ de John Legend es un ejemplo de una canción destinada a ser un éxito nostálgico. Para muchos las letras sentimentales les recuerde a alguien especial, mejorando la probabilidad de vincular la canción a otros sentidos, como lugares u olores.

19 de marzo de 2014

Sobrevive a las envidias de la oficina

La envidia en el trabajo puede truncar carreras, frenar proyectos o incluso impedir el crecimiento de una compañía.
Mexico.

La envidia en el trabajo puede ser menos común de lo que pensamos, pero es un comportamiento que lo mismo puede truncar carreras que frenar proyectos o incluso impedir el crecimiento de una compañía.

Una encuesta publicada por la Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal, señala que aproximadamente 7% de los empleados de una organización siente envidia por uno o varios de sus compañeros de trabajo y aunque el número pudiera no ser muy alto, puede llegar a complicar el funcionamiento de una empresa, principalmente cuando este sentimiento se da entre tomadores de decisiones o gente cercana a la dirección general.

En la oficina encontrarás cosas buenas, malas y feas, dijo a la revista Forbes Connie Thanasoulis, cofundadora de SixFigureStart, una firma de asesoramiento profesional. “Algunos compañeros de trabajo son muy buenos y puedes contar con ellos en todo momento. Algunos son malos, simplemente no saben lo que están haciendo y cometen errores. Otros son feos, intentan hacerte daño.”

No estamos hablando de un compañero de trabajo que toma el crédito por tu trabajo o de vez en cuando te ignora en la oficina, dice David Parnell, asesor legal, coach de comunicación y escritor. “El sabotaje de la carrera es un animal completamente diferente, en general está enraizado en el maquiavelismo, la venganza o la malicia. “Sus intenciones verdaderas están ocultas y son muy peligrosas”, afirma.

Alexander Kjerulf, escritor y conferencista especializado sobre la felicidad en el trabajo, dice que si un colega te niega sistemáticamente información crítica, desestima tus ideas en la reuniones de trabajo, empieza rumores sobre ti, se niega a ayudarte o a darte consejos o trata de hacerte quedar mal delante del jefe, más vale que estés atento. “Algo horrible está ocurriendo”, advierte Thanasoulis.

Pero hay otros signos de sabotaje que quizá no hayas visto: No estás recibiendo ese ascenso o nuevas responsabilidades que debiste haber recibido, indiferencia o rechazo repentinos de la dirección, compañeros de trabajo o incluso departamentos enteros, o un comportamiento amable injustificado de alguien que antes era distante, ambivalente o incluso agresivo, dice Parnell.

¿QUIÉNES SON LOS ENVIDIOSOS?

“Una de las razones es que la mayoría de los lugares de trabajo premian los logros individuales por encima de cualquier otra cosa”, dice Kjerulf. “La persona que recibe el bono es casi siempre la que obtiene los mejores resultados para sí misma, no la que encuentra nuevas maneras de ayudar a los demás. Eso fomenta la competencia y hace que la gente trate de mantener a otras de vuelta”.

Otros pueden tratar de hundir la carrera de un compañero de trabajo porque se sienten amenazados. “Podría ser que se sientan intimidados por ti y por tus talentos”, dice Thanasoulis. “Es posible que quieran tu puesto e intenten hacerte quedar mal para meterte el pie.”

Kjerulf añade: “Si alguien tiene problemas en la oficina y se siente inseguro en su trabajo, podría reaccionar tratando de derribar a otros.”

Y por último, tenemos gente mezquina. “No sienten empatía y por tanto no tienen reparo en sabotear a un compañero de trabajo si eso les permite avanzar en su carrera”, dice Kjerulf.

Por suerte, esto no es común en la mayoría de los lugares de trabajo.

Parnell advierte que parte de ese sabotaje puede deberse a la negación pura y simple de nuestras deficiencias. “La protección de nuestra autoestima es una de las prioridades de nuestro subconsciente. La disonancia cognitiva se arremolina alrededor de los fracasos personales y, a menudo, es más aceptable echarle la culpa al éter que aceptar nuestra responsabilidad.”

Thanasoulis dice: “Creo que es la excepción cuando alguien intenta hundir tu carrera, pero, por desgracia sucede a personas inocentes que trabajan duro y mejor que los demás.”

SOLUCIONES

Si sospechas que un colega está tratando de hundirte, esto es lo que debes hacer:

No asumir que hay malas intenciones. “Creo que debemos tener mucho cuidado y nunca suponer que hay malas intenciones desde el principio”, dice Kjerulf. “Ese compañero de trabajo que te ignora podría estar saboteándote, o tal vez simplemente esté muy ocupado o tiene un mal día.”

Dale a la gente el beneficio de la duda. Si todos desconfiamos de los demás terminaremos creando una cultura empresarial miserablemente infeliz. Debes estar absolutamente seguro de que tu compañero está tratando de hacerle daño a tu carrera antes de ir más lejos.

Mantente alerta. Si ocurren cosas curiosas en el trabajo –no recibiste ese aumento que te prometieron o tus compañeros empiecen a actuar de manera diferente a tu alrededor– piensa si alguien podría estar “tratando de hacerte daño (o a tu trabajo).

“El sabotaje es por lo general una metodología estratégica calculada”, dice Parnell. “Los rumores son un método evolucionado para nivelar el poder de los líderes alfa con seguridad, suele ser el arma elegida para un saboteador. Desafortunadamente, debido a los contratos sociales no escritos en el lugar de trabajo, las víctimas son generalmente las últimas en escucharlos. Así que si el sabotaje tocó a tu puerta y no estás enterado, eres una presa fácil. La mejor manera de remediarlos es configurar el radar para detectar signos de chismes a tu alrededor.”

Confía en un compañero de trabajo. “Habla con algunos compañeros de trabajo de confianza”, aconseja Kjerulf. Sin vilipendiar al compañero que piensas que está tratando de hacerte daño, explica cómo se ven las cosas y pide su opinión. “Tal vez usted estás completamente fuera de lugar y él pueda hacerte ver la realidad.”

Thanasoulis está de acuerdo. “Tener un oído objetivo es esencial.”

Toma notas. Lleva un registro de lo que está pasando para que las cosas queden claras en caso de que debas hablar con tu jefe o recursos humanos acerca de la situación, dice Thanasoulis. Además, guarda todos los correos electrónicos relacionados.

Enfrenta al culpable. Una vez que estés seguro de que eres objetivo, considérate advertido y toma medidas para mitigar los daños, dice Parnell. “Una de las mejores maneras de protegerse a sí mismo es la adulación. La culpa, la empatía y la simpatía son motivadores de gran alcance y la forma más directa de sacarles provecho ante el saboteador. Aunque esto puede parecer una debilidad, algunas de las naciones más poderosas del mundo utilizan este mismo método para infiltrar y vencer al enemigo. “En las palabras de Michael Corleone, ‘Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos más cerca.’”

No sabotees al saboteador. Si sospechas que alguien está tratando de sabotear su carrera, no respondas igual. “No seas esa persona que sabotea los demás”, dice Kjerulf. “Que sea una prioridad apoyar a tus compañeros de trabajo, de estar siempre dispuesto a ayudar, dar consejos y hacer un mejor trabajo y divertirte más haciendo lo que haces, no importa cómo te traten. Si todos asumimos esa actitud, crearemos empresas mucho más felices y rentables.”

Ve con tu gerente o con Recursos Humanos. Si todo falla y no eres capaz de resolver el problema por tu cuenta, llévalo a tu gerente o al departamento de Recursos Humanos.

Mantén tus opciones abiertas. Si una situación es tóxica y no está mejorando, tal vez no deberías estar allí. “Una persona inteligente siempre tiene un curriculum vitae actualizado y tiene redes para encontrar mejores posiciones”, dice Thanasoulis.

Fuente: www.informador.com.mx

22 de febrero de 2012

Javier Urra: ´La felicidad es lo más serio que hay en la vida´


El psicólogo Javier Urra, copartícipe del libro "Hablemos de felicidad" que hoy ha salido a la venta, cree que para ser feliz hace falta marcarse retos y tener un proyecto de vida, porque, advierte, quienes matan el tiempo no se dan cuenta de que se suicidan por fascículos.

El libro, editado por Urano y prologado por el exministro y divulgador científico Eduard Punset, recopila las ponencias del I Congreso Internacional de la Felicidad que se celebró en Madrid en 2010, en el que participaron el primer ministro de Bután, Jigmi Thinley, y los científicos Valentí Fuster y Sonja Lyubomirsky, entre otros.

El II Congreso se celebrará también en Madrid, en los Teatros del Canal, los próximos 9 y 10 de abril, según ha informado el Instituto Coca-Cola de la Felicidad, que ha organizado esta tarde en Oviedo una conferencia de Urra, ponente de estos congresos.

En el coloquio, celebrado en el Club Prensa LA NUEVA ESPAÑA de Oviedo con cerca de doscientos asistentes, Urra ha defendido que "la felicidad es lo más serio que hay en la vida".

El que fue primer Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, autor de varios libros sobre educación y felicidad, sostiene que dinero y salud son contingentes para ser feliz, mientras que el altruismo es necesario.

"Eso sí, si no eres feliz es mejor ser rico", ha bromeado Urra, que confiesa que no juega a la lotería por cobardía, para no conocer si tendría el valor de, si le toca, hacer lo que debe, por ejemplo, "montar un centro de educación especial", su especialidad.

Urra conoce muchos enfermos o lisiados que son felices, aunque, reconoce, tampoco se puede pedir a alguien con cáncer que trate de buscar la felicidad, pero sí que tenga una actitud positiva, porque "si no giramos el tablero y parece que quien sufre es culpable del sufrimiento, y la vida no es Disney".

Recomienda Urra, por ejemplo, que los niños acudan a los tanatorios cuando muere un familiar o no tratar de ser extremadamente feliz porque eso lleva a frustrarse.

También aconseja no confundir placer y felicidad y rehuir a la gente tóxica y quejicosa, a la que le encanta vivir enfadada y pesimista y, como quienes matan el tiempo y se suicidan por fascículos, parece que portan un lapidario "aquí yace" en sus pechos.

Otra sugerencia de Urra es no ser cobarde para amar, sin temor a que se rompa el amor y sufrir.

Preguntas sobre la relación de la felicidad con la genética, la educación o la culpabilidad ha contestado Urra en el coloquio en Oviedo, protagonizado por un hombre de 94 años que ha considerado que la sociedad actual educa hacia la infelicidad.

Fuente: ABC.es

 
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